


Hoy mi casa es un no parar incontenible de gente por los pasillos, de risas juveniles y gritos de chiquillería bulliciosa e incansable que llega desde el jardín.
Pese a nuestra corta edad somos conscientes de que es uno de esos días en los que nos visten de Domingo sin serlo.
Mientras nuestro padre aguarda impaciente paseando entre los arriates, mi madre, sentada frente al espejo de su vestidor, retoca la impecable indumentaria:
Vestido negro con manga al puño o al codo, largo justo por debajo de la rodilla, medias preferiblemente negras, zapatos de tacón, con el complemento de pendientes, misal y rosario.
Ya solo falta colocar el último detalle, esa prenda que dará al conjunto porte y distinción, la mantilla de blonda o chantilly que desde hace un buen rato, permanece extendida sobre la cama matrimonial.
Embobados desde la puerta observamos fascinados el rito secular por el que mi abuela encaja la peina sobre el moño compacto donde previamente ha colocado dos peinetas entrelazadas para darle soporte y que permanezca así recta evitando caídas atrás o adelante.
Es entonces el momento de colocar la mantilla que previamente ha sido doblada por la mitad para encontrar el centro justo y ponerla sobre la peina, con la ayuda de los imprescindibles alfileres de cabeza negra, procurando que el filo de la misma no supere la longitud de la falda.
Luego la recoge tras el moño y la fija con el broche de plata envejecida completando así el delicado proceso.
Viéndola bajar la escalinata, nuestro padre olvida sus reproches por la tardanza cuando mi madre pone su mano, delicadamente enguantada, sobre su brazo mientras mi abuela da los últimos retoques a los pliegues de la mantilla.
Es mañana de Jueves Santo.
A lo lejos ya se escucha un eco de redoble de tambores.
EDITADO: Muchas gracias a todas por vuestros comentarios. La verdad es que el post fue un tanto apresurado y está lleno de incoherencias y errores, que finalmente me ha dado pereza rectificar. Por suerte, y muchos años años después, la escena relatada se sigue repitiendo cada Semana Santa, por lo que me siento muy afortunado.
Title song by REM (at blip.fm)
12 comentarios:
No me equivoco si afirmo que es probablemente el post más maravilloso que has escrito hasta ahora, y eso.. que con alguno te habías puesto el pistón muy alto. Disfruta de estos días. Mil besos
Pdt: gracias por colocarnos el banner en tu blog, un honor
felicidades por el post
Impresionante el post.
QUÉ MARAVILLA
qué gran relato
y qué buena elección musical
los pelos de punta y mira que yo no soy de Semana Santa, será que al fin y al cabo lo llevo en las venas
Sublime, con una gran dosis de elegancia y ternura.
Genio por lo cuatro costados!!
Disfruta mucho estos dias!!
un beso enorme
Bea
so nice too... :)
Me ha encantado esta entrada y todo el blog que acabo de encontrar, todo un ejemplo de sensibilidad y humor. Lo seguiré. Besos.
Precioso relato. Pero muy pocos te perdonarán, yo tampoco, que parasites a R.E.M. al utilizar "Talk About The Passion", el titulillo en cuestión. "Murmur" es sagrado, y nadie osa servirse de sus canciones para escribir en Internet... :)
Enhorabuena por el blog.
Un saludo.
roberto, gracias por el comentario.
como verás la mayoría de las entradas tienen el título de una canción que las acompaña desde blip.fm y que, normalmente, hacen alusión al contenido.
dado que no soy muy fan que se diga de los Rem, yo hubiera preferido poner "the passion of lovers" de Bahuaus, pero me pareció un tanto irreverente tratandose de lo que se trata.
de nuevo gracias.
un saludo.
bag.-
Maravilloso, maravilloso !!!
Amparo.
Pura elegancia... ¡Enhorabuena!
Besos!
Cris
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