


Queridas niñas:
Vaya por delante que esto no es una crítica cinematográfica, género periodístico detestable donde los haya.
Uno no va a ver una película como Sex and the city como va a ver una de Bergman o Pasolini, ni siquiera de Woody Allen, uno solo espera ver sexo, lujo y paranoias de unas señoras, dos de ellas estupendas, narradas con cierta gracia y ritmo, no es mucho pedir.
Por no pedir ni siquiera pedía la agilidad, la ironía, o incluso la acidez que hacía la serie tan entretenida. Menos mal porque de todo ello no hay ni el más mínimo rastro.
Se dirá, bueno al menos están los estilismos, los ambientes, la ciudad, todo eso debe estar, pero tan hundido en un mar de cursilería, de ñoñería, de sobreactuación, de exageración de vodevil baratísimo que pasa desapercibido.
Y por si fuera poco es larga, larga, larguísima, eterna.
Les resumo: Cuatro histéricas, locas de la vida, que se pasan el día comiendo, maquilladas, vestidas y peinadas como si fueran de boda aunque estén en el super.
La "intelectual", sin más aspiraciones que atrapar a un pobre hombre, que además de ser un sosaina está gordo, para que le ponga un piso.
La "comehombres" que al final ni siquiera se come al hortera chuloplaya por el que bebe los vientos.
La "modosita" que consigue finalmente quedarse encinta de su marido, que también está gordo, consiguiendo así la plena realización personal.
Y por último la "madre de familia" que perdona la infidelidad de su marido, hombre al fin, restaurando así el sacrosanto orden familiar. Este no está gordo pero tiene una cara de gilipollas que no se aguanta.
Vamos lo que se dice cuatro profesionales urbanas independientes, creativas y autosuficientes.
Por salvar algo: el cuerpazo de Kim Catrall embutida en un maravilloso maxibikini negro y la ropa premama de Cristin Davis. Bueno y la niña china que es muy guapa.
Mi consejo: Véanla en dvd y se fijan en los trapitos saltándose la morralla que es el 90 por ciento.
Para desintoxicar les dejo unas fotos de mi lookbook de señoras en actitudes muy SATC pero sosegadas y naturales, monísimas vaya.
Tengan felices sueños prendas.